Temperatura y humedad en cultivo indoor: cómo afectan al crecimiento de las plantas

Temperatura y humedad en cultivo indoor: cómo afectan al crecimiento de las plantas

La temperatura y la humedad son dos de los valores más importantes dentro de una growbox o sala de cultivo indoor.

Muchas veces se habla de fertilizantes, luces, genética o estimuladores, pero si el ambiente no está bien controlado, la planta no puede trabajar correctamente. Puedes tener una buena lámpara, buenos nutrientes y una genética de calidad, pero si la temperatura y la humedad están fuera de rango, el cultivo se frena.

La planta puede dejar de absorber bien, cerrar los estomas, bloquearse, sufrir estrés por calor, desarrollar hongos o simplemente crecer mucho menos de lo esperado.

Por eso, controlar temperatura y humedad no es un detalle secundario. Es una parte básica del cultivo indoor.

Temperatura y humedad: dos valores que van juntos

Temperatura y humedad no deben mirarse por separado.

Una humedad del 65% no significa lo mismo con 20 ºC que con 28 ºC. Esto ocurre porque el aire caliente puede contener más vapor de agua que el aire frío. Cuando cambia la temperatura, también cambia la forma en la que la planta transpira.

En cultivo indoor, temperatura y humedad influyen directamente en:

  • la transpiración de la planta;

  • la absorción de agua;

  • la absorción de nutrientes;

  • la apertura y cierre de los estomas;

  • la fotosíntesis;

  • el riesgo de hongos;

  • la velocidad de crecimiento;

  • la calidad final de la floración.

No basta con tener una temperatura “más o menos bien” o una humedad “aceptable”. Lo importante es que ambos valores trabajen juntos.

Esta relación se entiende todavía mejor cuando se habla de VPD, porque el VPD permite interpretar temperatura y humedad como un solo sistema, no como números aislados.

Qué es la humedad en una growbox

La humedad es la cantidad de vapor de agua presente en el aire.

En cultivo indoor normalmente hablamos de humedad relativa, que se expresa en porcentaje. Por ejemplo, cuando un termohigrómetro marca 60% de humedad, significa que el aire contiene un 60% del vapor de agua que podría contener a esa temperatura.

Pero ese dato cambia de significado según la temperatura. Por eso no tiene sentido decir “60% está bien” sin mirar también los grados, la fase de la planta, la ventilación y la densidad de la copa.

Una misma humedad puede ser correcta en vegetativo y problemática en floración avanzada.

Cómo usa la planta la humedad

La planta no solo absorbe agua por las raíces. También pierde agua a través de las hojas mediante la transpiración.

Este proceso le ayuda a:

  • regular su temperatura interna;

  • mover agua desde las raíces hacia las hojas;

  • transportar nutrientes;

  • mantener activos sus procesos metabólicos;

  • favorecer la fotosíntesis.

La transpiración ocurre principalmente a través de los estomas, pequeñas aberturas presentes en las hojas.

Cuando los estomas están abiertos, la planta libera vapor de agua y permite la entrada de CO₂. Cuando se cierran, la planta pierde menos agua, pero también reduce la entrada de CO₂.

Si los estomas permanecen cerrados durante demasiado tiempo, la fotosíntesis baja. Y si baja la fotosíntesis, también baja el crecimiento.

Qué pasa si hay demasiada humedad

Cuando la humedad es demasiado alta, el aire ya está cargado de vapor de agua. Esto dificulta que la planta transpire correctamente.

Si además la temperatura es baja o hay poca ventilación, el problema se acentúa todavía más. La planta libera peor el exceso de vapor, el movimiento de agua se ralentiza y las raíces absorben con menos eficiencia.

Una humedad demasiado alta puede provocar:

  • crecimiento lento;

  • planta pesada o caída;

  • sustrato que tarda demasiado en secar;

  • menor absorción de nutrientes;

  • bloqueo radicular;

  • aparición de hongos;

  • mayor riesgo de botrytis en floración;

  • ambiente favorable para ciertas plagas.

Muchos cultivadores ven la planta parada y piensan que necesita más fertilizante. Pero a veces el problema no está en la comida. El problema está en que la planta no está transpirando bien.

Humedad alta + poca ventilación = cultivo lento y más riesgo de hongos. En floración, este problema puede ser especialmente peligroso.

Qué pasa si hay poca humedad

Cuando la humedad es demasiado baja, el aire está muy seco.

La planta pierde agua más rápido y necesita absorber más por las raíces para compensar. Esto puede parecer positivo al principio porque la planta “bebe más”, pero no siempre lo es.

Si la planta absorbe demasiada agua con fertilizante, también puede absorber más sales de las necesarias.

Una humedad demasiado baja puede provocar:

  • puntas quemadas;

  • bordes secos;

  • hojas curvadas hacia arriba;

  • estrés por calor;

  • consumo excesivo de agua;

  • acumulación de sales en el sustrato;

  • subida de EC;

  • bloqueo por exceso de fertilización.

Además, cuando el ambiente está demasiado seco, la planta puede cerrar los estomas para no perder más agua. Pero si cierra los estomas, entra menos CO₂. Y sin CO₂ suficiente, la fotosíntesis se reduce.

Una planta que bebe mucho por culpa de un ambiente seco no siempre está “comiendo bien”. A veces está intentando defenderse del estrés ambiental.

Regar más no siempre soluciona un ambiente seco

Uno de los errores más comunes es pensar que, si el ambiente está seco, basta con regar más.

Pero si el problema está en el aire, mojar más el sustrato puede crear otro problema. Un sustrato demasiado húmedo puede reducir el oxígeno en la zona radicular y favorecer pudriciones.

Regar en exceso puede causar:

  • raíces con poco oxígeno;

  • crecimiento lento;

  • bloqueo de nutrientes;

  • hongos en el sustrato;

  • pudrición radicular;

  • aparición de mosca del sustrato;

  • plantas débiles y poco activas.

La solución correcta no es regar más sin criterio. La solución es ajustar el ambiente.

Puedes mejorarlo con:

  • un humidificador si el aire está demasiado seco;

  • un deshumidificador si la humedad es demasiado alta;

  • un extractor bien dimensionado;

  • ventiladores internos;

  • mejor renovación de aire;

  • riegos adaptados al consumo real de la planta.

La humedad del aire y la humedad del sustrato no son lo mismo. Si el aire está mal, regar más puede empeorar el problema.

Qué pasa si la temperatura es demasiado alta

Cuando la temperatura dentro de la growbox es demasiado alta, la planta empieza a trabajar bajo estrés.

El metabolismo se acelera, la planta transpira más y necesita mover más agua para intentar refrescarse. Al principio puede parecer que está más activa, pero si el calor se mantiene durante demasiado tiempo, el cultivo pierde equilibrio.

Una temperatura demasiado alta puede provocar:

  • estrés por calor;

  • hojas curvadas hacia arriba;

  • bordes secos;

  • puntas quemadas;

  • consumo excesivo de agua;

  • absorción irregular de nutrientes;

  • subida de EC en el sustrato;

  • crecimiento desordenado;

  • flores menos densas;

  • más dificultad para controlar la humedad.

La planta usa la transpiración para enfriarse. Pero si el ambiente está demasiado caliente y seco, puede cerrar los estomas para protegerse y no perder tanta agua.

Cuando esto ocurre, también entra menos CO₂. Y si entra menos CO₂, la fotosíntesis baja.

Mucho calor no significa siempre más crecimiento. Si la planta no puede transpirar bien, el calor acaba frenando el cultivo.

Qué pasa si la temperatura es demasiado baja

Cuando la temperatura es demasiado baja, la planta reduce su actividad.

El metabolismo se ralentiza, las raíces trabajan peor y la absorción de agua y nutrientes se vuelve más lenta. En estas condiciones, la planta puede parecer parada aunque tenga agua, fertilizante y luz.

Una temperatura demasiado baja puede provocar:

  • crecimiento lento;

  • hojas caídas o pesadas;

  • sustrato que tarda demasiado en secar;

  • menor absorción de nutrientes;

  • bloqueo radicular;

  • raíces menos activas;

  • más riesgo de hongos;

  • más humedad acumulada en el ambiente.

Cuando hace frío, la planta tiende a cerrar más los estomas y transpira menos. Si transpira menos, también mueve menos agua desde la raíz hacia la parte aérea.

Esto puede causar bloqueos aunque el cultivador esté regando y fertilizando correctamente.

Si la planta está parada y el sustrato tarda muchos días en secar, revisa la temperatura mínima nocturna. Muchas veces el problema aparece durante las horas de oscuridad, no durante el día.

Diferencia entre temperatura de día y de noche

En cultivo indoor no siempre interesa tener exactamente la misma temperatura durante todo el ciclo.

La planta percibe la diferencia entre las horas de luz y las horas de oscuridad. Esta variación influye en su desarrollo, en el ritmo de crecimiento y en la forma en la que gestiona sus recursos.

Durante las horas de luz, la planta:

  • hace fotosíntesis;

  • consume más agua;

  • transpira más;

  • usa más CO₂;

  • trabaja con más intensidad.

Durante las horas de oscuridad, la planta:

  • reduce la fotosíntesis;

  • baja su actividad;

  • cambia el uso de energía;

  • transpira menos;

  • seca el sustrato más despacio.

Una ligera bajada de temperatura durante la noche es normal y puede ser positiva. El problema aparece cuando la diferencia es demasiado grande o cuando la temperatura baja demasiado.

Una noche demasiado fría puede frenar raíces, absorción y crecimiento.

Qué es el termoperiodismo

El termoperiodismo es la respuesta de la planta a las variaciones de temperatura entre el día y la noche.

Las plantas no solo responden a la luz. También responden a los cambios térmicos. Por eso, controlar la temperatura no sirve solo para evitar estrés, sino también para guiar el desarrollo de la planta.

Temperaturas más altas durante el día y más bajas por la noche pueden influir en el estiramiento del tallo y en la estructura general de la planta.

Si la diferencia es demasiado marcada, la planta puede estirarse más de lo deseado. Si el ambiente es demasiado frío por la noche, puede ralentizarse demasiado.

No mires solo la temperatura máxima. Mira también la mínima. Una growbox puede estar bien durante el día y demasiado fría durante la noche.

VPD: la relación entre temperatura, humedad y transpiración

Cuando hablamos de temperatura y humedad, tarde o temprano aparece el concepto de VPD.

VPD significa déficit de presión de vapor. Dicho de forma sencilla, mide la diferencia entre la humedad que hay dentro de la hoja y la humedad que hay en el aire.

Este valor ayuda a entender si la planta está transpirando correctamente.

Un VPD demasiado bajo suele indicar:

  • aire demasiado húmedo;

  • poca transpiración;

  • absorción lenta;

  • sustrato que seca despacio;

  • más riesgo de hongos;

  • crecimiento más lento.

Un VPD demasiado alto suele indicar:

  • aire demasiado seco;

  • transpiración excesiva;

  • estrés hídrico;

  • consumo de agua demasiado alto;

  • riesgo de acumulación de sales;

  • cierre de estomas para proteger la planta.

El VPD es útil porque no mira temperatura y humedad por separado: los relaciona. Y eso es exactamente lo que necesita el cultivador para entender mejor el ambiente real de la planta.

No es solo un número técnico. Es una forma más precisa de saber si la planta está cómoda transpirando.

Cómo saber si el ambiente está mal

Muchas veces la planta avisa antes de que el problema sea grave.

El error común es confundir síntomas ambientales con carencias nutricionales.

Síntomas de exceso de calor o ambiente seco:

  • hojas con bordes hacia arriba;

  • puntas quemadas;

  • hojas secas o rígidas;

  • consumo rápido de agua;

  • plantas que parecen estresadas con la luz;

  • sustrato que seca demasiado rápido;

  • EC que sube con facilidad.

Síntomas de frío o humedad alta:

  • crecimiento lento;

  • hojas caídas;

  • sustrato que tarda mucho en secar;

  • tallos débiles;

  • aparición de hongos;

  • olor a humedad;

  • raíces poco activas;

  • bloqueo de nutrientes.

Antes de corregir con más fertilizante, revisa temperatura, humedad, ventilación y riego. Muchas “carencias” empiezan realmente por un ambiente mal ajustado.

Temperatura y humedad por fase de cultivo

Los rangos de temperatura y humedad no son iguales durante todo el ciclo.

Una plántula necesita un ambiente más húmedo y estable. Una planta en vegetativo puede trabajar con más transpiración. En floración, el control de humedad se vuelve más importante por el riesgo de hongos. Y al final de floración conviene evitar picos de humedad y condensación.

Los valores siguientes son orientativos. La genética, el tipo de lámpara, la ventilación, la densidad de la copa y la fase real de la planta pueden requerir pequeños ajustes.

Fase Temperatura orientativa Humedad orientativa Objetivo principal
Germinación y primeros días 24–27 ºC 65–75% Ambiente suave, estable y húmedo
Vegetativo 22–28 ºC 58–75% Crecimiento activo y buena transpiración
Floración 24–28 ºC 60–72% Desarrollo floral con buena ventilación y control de humedad
Final de floración 18–22 ºC 50–60% Reducir riesgo de hongos y terminar sin estrés fuerte

Temperatura y humedad en germinación

Durante la germinación y los primeros días de vida, la planta necesita un ambiente más húmedo y estable.

Todavía no tiene un sistema radicular fuerte y depende mucho de la humedad ambiental. En esta fase no interesa un ambiente seco, porque una humedad demasiado baja puede deshidratar la plántula y frenar el arranque.

Como referencia, se puede trabajar alrededor de 24–27 ºC y 65–75% de humedad.

En germinación y primeros días, la estabilidad es más importante que la intensidad. No hace falta mucha luz ni mucho fertilizante. Hace falta un ambiente suave y constante.

Temperatura y humedad en vegetativo

En fase vegetativa, la planta está construyendo estructura: raíces, tallos, ramas y hojas.

Necesita buena transpiración, pero sin llegar a sufrir por sequedad excesiva. Aquí la humedad puede ser algo más alta que en floración, siempre que haya buena ventilación.

Como referencia, se puede trabajar alrededor de 22–28 ºC y 58–75% de humedad.

Con estos valores, la planta suele crecer con buen ritmo si la luz, el riego y la nutrición acompañan.

En vegetativo buscamos crecimiento activo, raíces fuertes y buena transpiración. La humedad puede ser más alta, pero nunca con aire parado.

Temperatura y humedad en floración

En floración, el control de humedad se vuelve más importante.

La planta desarrolla flores más densas y la circulación de aire entre ramas es clave. Una humedad alta en floración puede aumentar mucho el riesgo de hongos, especialmente si la copa está cerrada o falta ventilación.

Como referencia, se puede trabajar alrededor de 24–28 ºC y 60–72% de humedad, siempre ajustando según VPD, genética, densidad de plantas, ventilación, tipo de luz y fase exacta de floración.

Lo importante es evitar picos de humedad y zonas de aire estancado.

En floración no mires solo el número del termohigrómetro. Revisa también si hay aire moviéndose dentro de la copa.

Temperatura y humedad en final de floración

En la fase final, muchas flores son más compactas y sensibles a la humedad acumulada.

Aquí conviene reducir el riesgo de hongos y mantener un ambiente más seco y estable. Una humedad demasiado alta al final puede ser peligrosa, sobre todo con flores densas y poca ventilación.

Como referencia, se puede trabajar alrededor de 18–22 ºC y 50–60% de humedad, evitando cambios bruscos que estresen la planta.

En final de floración, menos humedad y buen movimiento de aire ayudan a reducir riesgos. La prioridad es terminar sano, sin moho y sin estrés fuerte.

Herramientas útiles para controlar temperatura y humedad

Para gestionar bien temperatura y humedad no hace falta complicarse la vida, pero hay algunas herramientas que son prácticamente indispensables.

Lo más importante es medir los valores en el punto correcto. No basta con saber qué temperatura hay en la habitación. Lo importante es saber qué clima hay cerca de la copa de las plantas.

Termohigrómetro

El termohigrómetro mide temperatura y humedad.

Es una de las herramientas más simples, pero también una de las más importantes en una growbox.

Debe colocarse a la altura de la copa, no demasiado arriba y no demasiado abajo. Las plantas crean un pequeño microclima alrededor de las hojas, y ese microclima puede ser diferente al resto de la habitación.

Si usas una sonda, colócala cerca de la parte alta de las plantas, pero sin ponerla directamente bajo el chorro del ventilador ni demasiado cerca de la lámpara.

Extractor y entrada de aire

El extractor sirve para renovar el aire de la growbox.

Sin un buen intercambio de aire, temperatura y humedad se vuelven mucho más difíciles de controlar.

Un extractor bien dimensionado ayuda a:

  • eliminar aire caliente;

  • reducir humedad en exceso;

  • introducir aire nuevo en la growbox;

  • estabilizar el clima;

  • evitar acumulación de aire viciado;

  • reducir el riesgo de hongos.

La entrada de aire también es importante. Si sale aire pero no entra aire nuevo correctamente, el sistema trabaja mal.

Un buen extractor no sirve solo para el olor. También sirve para controlar temperatura, humedad y calidad del aire. Esta parte se desarrolla con más detalle en la guía de ventilación en cultivo indoor.

Ventiladores internos

Los ventiladores internos no sustituyen al extractor.

Su función es mover el aire dentro de la growbox. Este movimiento ayuda a evitar zonas estancadas, bolsas de humedad y puntos demasiado calientes.

Un buen movimiento de aire ayuda a:

  • reforzar ligeramente los tallos;

  • evitar aire parado entre las hojas;

  • reducir el riesgo de hongos;

  • repartir mejor temperatura y humedad;

  • secar de forma más uniforme la superficie del sustrato.

El ventilador no debe apuntar con demasiada fuerza siempre al mismo punto. Es mejor un movimiento de aire suave y constante que un chorro fuerte apuntando fijo a las plantas.

Humidificador y deshumidificador

Cuando el ambiente es demasiado seco, un humidificador puede ayudar a subir la humedad.

Cuando la humedad es demasiado alta, sobre todo en floración, un deshumidificador puede ser fundamental.

No son accesorios obligatorios en todos los cultivos, pero en algunas situaciones marcan una gran diferencia.

Un humidificador es útil cuando:

  • el aire está demasiado seco;

  • las plantas son jóvenes;

  • la growbox está por debajo del rango de humedad recomendado;

  • las hojas parecen estresadas por ambiente seco.

Un deshumidificador es útil cuando:

  • la humedad sigue alta incluso con el extractor encendido;

  • estás en floración;

  • las plantas están muy densas;

  • el clima exterior es húmedo;

  • aumenta el riesgo de moho.

Humidificador y deshumidificador no sirven para “hacer números bonitos”. Sirven cuando el ambiente no consigue mantenerse dentro del rango correcto por sí solo.

Calefactores y control del frío

Si la temperatura baja demasiado, sobre todo durante las horas de oscuridad, puede ser útil usar un calefactor adecuado para cultivo indoor.

El frío ralentiza la planta, bloquea la absorción y mantiene el sustrato húmedo durante más tiempo. Esto puede convertirse en un problema serio en invierno o en salas sin calefacción.

Un calefactor puede ser útil si:

  • la temperatura nocturna baja demasiado;

  • el sustrato se queda frío y húmedo;

  • las plantas crecen lentas;

  • la growbox está en un garaje, sótano o habitación fría;

  • la humedad sube mucho cuando se apagan las luces.

No apuntes nunca aire caliente directamente a las plantas. El objetivo es estabilizar el ambiente, no crear un punto de calor.

En FullMoon Grow Hub puedes encontrar herramientas para control de clima, extracción, ventilación, humidificación y medición según el tamaño real de tu cultivo.

Cómo mejorar temperatura y humedad en la growbox

Si los valores no son correctos, no conviene cambiar todo a la vez.

Primero hay que entender cuál es el problema principal. Después se corrige una cosa cada vez y se observa la respuesta de las plantas.

Si tienes demasiada humedad

Puedes mejorar el ambiente así:

  • aumenta el intercambio de aire;

  • revisa que el extractor esté bien dimensionado;

  • mejora el movimiento de aire interno;

  • evita agua estancada en los platos;

  • no mantengas el sustrato demasiado mojado;

  • valora usar un deshumidificador;

  • aclara ligeramente la copa si está demasiado densa.

Si tienes humedad demasiado baja

Puedes corregirlo así:

  • usa un humidificador;

  • reduce ligeramente la extracción si es demasiado fuerte;

  • evita temperaturas demasiado altas;

  • revisa que la lámpara no esté secando demasiado;

  • no compenses solo aumentando el riego;

  • protege mejor las plantas jóvenes.

Si tienes demasiado calor

Puedes actuar sobre:

  • extracción;

  • entrada de aire;

  • potencia o distancia de la lámpara;

  • ventilación interna;

  • horario de luces;

  • temperatura real a la altura de la copa.

En climas cálidos, puede ser útil evitar tener las luces encendidas durante las horas más calurosas del día.

Si tienes demasiado frío

Puedes mejorar el ambiente así:

  • usa un calefactor adecuado;

  • aísla mejor la zona de cultivo;

  • evita que las macetas estén sobre suelos fríos;

  • controla la temperatura mínima nocturna;

  • evita diferencias demasiado fuertes entre luz y oscuridad.

La clave es no corregir a ciegas. Primero identifica el problema real y después ajusta poco a poco.

Errores comunes que debes evitar

Medir en el punto equivocado

Si el termohigrómetro está demasiado alto, demasiado bajo o fuera de la zona de las plantas, los datos pueden ser poco útiles.

Mide siempre cerca de la copa.

Confundir carencias con problemas ambientales

Muchas veces una planta parece tener carencias, pero en realidad no absorbe bien porque temperatura y humedad están mal ajustadas.

Antes de subir fertilizante, revisa el clima.

Regar más para solucionar el aire seco

Si el ambiente está demasiado seco, mojar más el sustrato puede causar problemas radiculares.

La humedad del aire y la humedad del sustrato no son lo mismo.

Usar ventiladores demasiado fuertes

Un flujo de aire directo y constante puede estresar las hojas.

Mejor movimiento suave y repartido.

Ignorar las horas de oscuridad

Muchos problemas de humedad y frío aparecen cuando la luz se apaga.

Controla siempre máximas y mínimas.

Mantener humedad alta en floración avanzada

En floración avanzada, humedad alta y poca ventilación aumentan mucho el riesgo de hongos.

La copa puede acumular humedad aunque el termohigrómetro marque un valor aparentemente aceptable.

Conclusión

Temperatura y humedad son dos parámetros fundamentales para la salud de las plantas.

No son simples números que mirar de vez en cuando. Influyen en la transpiración, la absorción radicular, la fotosíntesis, el crecimiento, el riesgo de hongos y la calidad final del cultivo.

Cuando temperatura y humedad están equilibradas, la planta trabaja mejor. Absorbe de forma más estable, gestiona mejor el agua, usa mejor la luz y crece con menos estrés.

Cuando estos valores están fuera de rango, incluso un buen programa de fertilización puede funcionar mal.

Antes de corregir una supuesta carencia, revisa el ambiente. Muchas veces la solución no es más fertilizante, sino una growbox más estable.

FAQ sobre temperatura y humedad en cultivo indoor

¿Qué humedad es ideal en cultivo indoor?

Depende de la fase de la planta. En germinación y vegetativo se puede trabajar con humedad más alta. En floración, especialmente al final, conviene reducirla para evitar hongos.

¿Qué temperatura debe tener una growbox?

Como referencia general, muchas fases funcionan bien entre 22 y 28 ºC. En final de floración se suele trabajar con temperaturas algo más bajas, siempre evitando cambios bruscos.

¿Qué pasa si la humedad es muy alta?

La planta transpira menos, el sustrato tarda más en secar y aumenta el riesgo de hongos. En floración puede ser especialmente peligroso si la copa es densa o hay poca ventilación.

¿Qué pasa si la humedad es muy baja?

La planta pierde agua más rápido, puede cerrar los estomas y sufrir estrés hídrico. También puede absorber más sales de las necesarias y mostrar síntomas parecidos a un exceso de fertilización.

¿Es mejor regar más si el ambiente está seco?

No siempre. Si el problema está en el aire, regar más puede saturar el sustrato y afectar a las raíces. Es mejor corregir la humedad ambiental.

¿Dónde colocar el termohigrómetro?

Lo ideal es colocarlo a la altura de la copa de las plantas. Ahí es donde los valores son más útiles para entender lo que realmente está viviendo la planta.

¿Cuándo necesito un deshumidificador?

Cuando la humedad se mantiene alta aunque haya extracción y ventilación. Es especialmente útil en floración, con plantas densas o en zonas húmedas.

¿Cuándo necesito un humidificador?

Cuando el aire está demasiado seco, especialmente en germinación, primeras fases o cultivos donde la humedad queda por debajo del rango recomendado.

¿Qué es el VPD?

El VPD es la relación entre temperatura, humedad y transpiración de la planta. Ayuda a entender si la planta está transpirando correctamente y si el ambiente está equilibrado.

¿La ventilación ayuda a controlar temperatura y humedad?

Sí. El extractor, la entrada de aire y los ventiladores internos ayudan a renovar el aire, reducir humedad acumulada, evacuar calor y evitar zonas estancadas dentro de la growbox.

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